El sol es un aliado para mantener una buena salud. Su papel en la calcificación de los huesos, así como sus efectos positivos en nuestro estado de ánimo, lo convierten en algo esencial para nuestras vidas. Pero es tanto nuestro mejor amigo como el peor enemigo de la piel. ¡Con él, todo es cuestión de moderación y, por supuesto, de protección!